«Para ser un deportista de élite tienes que dedicarte desde muy pequeño a ese deporte» «Un deportista de élite es alguien que desde muy pequeño lleva una vida ordenada y entrena muchas horas al día» «Un deportista de élite lo es desde que nace»

Esas son algunas de las afirmaciones que he escuchado por parte de bastante gente, y seguramente muchos de vosotros las hayáis escuchado -e incluso afirmado- en alguna ocasión.

Pues bien, explico mi situación: Desde bien pequeño he de decir que sí que he practicado deporte: probé en el fútbol (primero jugando y después como árbitro), tenis, squash, judo, piragüismo y en una gran cantidad de deportes, y era absolutamente penoso en todos. Hasta que en 2008 -a los 18 años- encontré el atletismo. Entonces, ¿cómo puede ser que fuese internacional con España en 2012 – en el Campeonato de Europa y en los Juegos Paralímpicos de Londres- si llevaba «tan poco tiempo» entrenando?

La respuesta es sencilla: Empecé a entrenar con Salva. Hasta ese momento, mi vida era un desastre. Desde pequeño, en el colegio Loreto de San Javier, todos los profesores -con mi tía Raquel entre ellos- sufrieron las consecuencias de mi desastre. Del Loreto pasé al Sagrado Corazón a hacer la ESO -también con una tía mía como profesora, en este caso Coque- y con los años fui sumando desastre tras desastre, lío tras lío.

Y, al terminar la ESO, el año más difícil: 1º de bachillerato, donde decido tirar un año entero a la basura sin entrar a clase y sin hacer nada. Y ahí aparece mi tío Jose, mis padres y Salva (mi entrenador) para darme una de las lecciones más importantes de mi vida: Si te caes, te levantas. Si fallas, lucha por enmendarlo. Si tropiezas, sigue tu camino. Con todo casi perdido, mi tío me dice que si he sido valiente para estar todo el año sin hacer nada, lo sea para no tirarlo del todo y superar el curso en los exámenes de Septiembre, y se preocupa diariamente de que haga lo necesario para, finalmente, conseguir superar el reto, conseguir superar ese curso y así no tirar el año, que dos meses antes parecía totalmente perdido

Así empecé a hacer deporte. Así empecé a saber lo que es la constancia, el sacrificio, la lucha. Gracias a las horas que me dedicó mi tío Jose, gracias a los malos momentos que les hice pasar a Raquel y a Coque, gracias a la paciencia de Salva. Y gracias a mis padres.

Nunca fui ejemplo de nada, nunca quise serlo tampoco. Pero la vida me dio la oportunidad de demostrar que siempre pasa un tren, y que si confías en la gente adecuada y tienes la valentía de levantarte del suelo tantas veces como te caigas, y cada vez con más fuerza, terminarás consiguiendo tu sueño, terminarás tocando el cielo con las manos.

Porque una carrera no es como empieza, sino como acaba. Porque siempre hay una oportunidad de remontar cualquier fallo. Porque nunca es tarde. Porque, a pesar de todos los fallos, siento orgullo de todo lo que aprendí en esta fantástica carrera.

La carrera de mi vida

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