El deporte popular, como ya he comentado en numerosos artículos, está creciendo de manera exponencial en los últimos años. Este crecimiento es una noticia extraordinaria a todos los niveles, siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de factores importantes.

Uno de estos factores es, sin duda, la salud. Los deportistas de élite, referencia en muchos casos para el deporte popular, estamos sometidos a importantes controles médicos. Estos controles se realizan para minimizar los riesgos que conlleva la práctica del deporte para nuestro organismo. De esta manera, pasamos reconocimientos médicos completos al menos una vez al año, nos realizamos analíticas de sangre y orina con cierta frecuencia, pruebas de esfuerzo y una serie de controles para corroborar que estamos preparados para poder entrenar. En deporte popular esta es una de las asignaturas pendientes, llegando a situaciones críticas en algunos momentos, como por ejemplo la vivida en la última edición de la carrera Behobia -San Sebastián- donde hubo que lamentar fallecidos. Creo firmemente que se deben impulsar campañas a todos los niveles para que todos los deportistas populares se sometan a controles médicos, ya que de ésta manera reduciríamos potencialmente los riesgos en la práctica deportiva.

Otro de los aspectos, no menos importante que el control médico, es el tema del dopaje en el deporte popular. En alto nivel los deportistas estamos obligados a seguir un reglamento antidopaje, pasando controles siempre que la AEPSAD o la Agencia Mundial Antidopaje lo requieran, y en muchos casos cumpliendo ciertas reglas de localización. Todo esto se hace para preservar la igualdad en el deporte, la limpieza y la salud de los deportistas. Es dramático cada vez que salen a la luz noticias como las ocurridas en dos pruebas populares de San Silvestre en 2014 -Cuando en Salamanca se hizo la broma de que habría controles antidopaje y muchos atletas se fueron de la prueba- y en 2015 -Cuando en Crevillente hubo disputas entre varios deportistas y los miembros de la AEPSAD (agencia española antidopaje) al ser requeridos para pasar un control-. Seamos sensatos: busquemos nuestro máximo rendimiento, busquemos nuestro mejor resultado. Pero siempre respetando las reglas del juego, y sobre todo siempre sn poner en riesgo nuestra salud. Doparse, además de suponer hacer trampa, es poner en riesgo tu vida. Y la situación se agrava muchísimo cuando, como se da en numerosos gimnasios y centros deportivos de este país, las sustancias se consiguen de manera ilegal y sin ningún control sanitario ni control por parte de ningún médico.

¿Quieres comprobar como se vive, se entrena y se compite como un deportista de élite? Pues compórtate como un deportista de élite, empezando por cuidar tu salud y respetar las reglas del juego limpio.

Déjate aconsejar por especialistas, ponte en manos de un entrenador cualificado, ve a tu médico a hacerte un control exhaustivo al menos una vez al año.

Si quieres vivir el deporte como nosotros, no hagas trampas y ponte en las mejores manos

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